4. La capacitación de las personas en la sociedad de la información

4.4. Capacitación y competencia digital

Antes hemos mencionado la alfabetización funcional, y nos referiremos a la misma como la capacidad de las personas para leer, escribir y comunicarse sin problemas, en definitiva, tener una competencia básica para desarrollarse en su vida cotidiana. Con la irrupción de las TIC, esta capacidad de leer, escribir y comunicarse se puede hacer por numerosos canales, que suelen tener diferentes códigos, empleando unas herramientas determinadas y unas normas de uso diferentes.

En el marco de la Comisión Europea, para promover las acciones de capacitación digital desde una perspectiva compartida, se creó la guía DigComp, desarrollada por la Joint Research Center (JCR) de la Comisión Europea, como un proyecto científico basado en la consulta de un conjunto de partes interesadas, esto es, desde organismos públicos a agentes de la industria y la empresa privada, la educación, la formación, la ocupabilidad, agentes sociales, etc. La guía se elaboró por primera vez en 2013, y, posteriormente, entre 2016 y 2025, se han ido realizando actualizaciones para incorporar las evoluciones de la sociedad y el rápido cambio tecnológico, siendo la última versión el DigComp 3.0.

El DigComp es el marco referencial europeo en materia de competencias digitales para la ciudadanía.

En todas las versiones, la definición de competencia digital es la siguiente:

«La competencia digital es un conjunto de conocimientos, habilidades y actitudes para hacer un uso seguro, crítico y responsable de las tecnologías digitales, así como la interacción con estas para el aprendizaje, el trabajo y la participación en la sociedad

Cosgrove, J. and Cachia, R., DigComp 3.0: European Digital Competence Framework – Fifth Edition, Publications Office of the European Union, Luxembourg, 2025, https://data.europa.eu/doi/10.2760/0001149, JRC144121. (pàg. 16)..

De acuerdo con el DigComp, la competencia digital consta de 5 áreas competenciales:

  1. Búsqueda y gestión de la información y datos
  2. Comunicación y colaboración
  3. Creación de contenidos digitales
  4. Seguridad
  5. Resolución de problemas

Para cada área, se identifican una serie de competencias asociadas, con una descripción de su contenido, así como 4 niveles de dominio: básico, intermedio, avanzado y muy avanzado. En esta versión, además, se han incluido diferentes resultados de aprendizaje (learning outcomes) para orientar mejor lo que se espera que una persona sepa hacer en cada área o nivel. También se reflejan algunos de los desarrollos tecnológicos digitales más recientes que se han producido desde 2022 (anterior versión 2.2) y que tienen diferentes implicaciones para la competencia digital, como la IA generativa, que se ha incluido en el marco de manera transversal.

A continuación, presentamos un resumen de cada área, pero aconsejamos su consulta para una comprensión y visión más amplias de sus posibilidades de aplicación en una acción formativa.

  1. Búsqueda y gestión de la información. Competencias asociadas: las principales competencias incluidas en esta dimensión tienen que ver con la capacidad de identificar, localizar, recuperar, almacenar, organizar y analizar la información digital, evaluando su finalidad y relevancia, así como saber juzgar su relevancia y credibilidad, introduciendo la alfabetización mediática, para prevenir la desinformación, los filtros burbuja y los sesgos. También se ha incluido de manera crítica la evaluación de los procesos de generación de información, teniendo en cuenta el auge de la IA generativa.
  2. Comunicación y colaboración. Competencias asociadas: interactuar con diferentes tecnologías digitales y entender el contexto de comunicación de cada una de ellas; compartir información y contenidos mediante herramientas digitales; conectar y colaborar con otras personas a través de los medios y plataformas digitales; participar en la sociedad empleando servicios públicos y privados y ejercer el derecho de la participación ciudadana; emplear las normas de comportamiento de la netiqueta y gestionar la identidad digital. En esta última versión también se hace más hincapié en el ejercicio de los derechos digitales y la elección teniendo en cuenta los algoritmos de personalización, especialmente en las principales redes sociales.
  3. Creación de contenidos digitales. Competencias asociadas: desarrollar contenido digital en diferentes formatos, integrar y reelaborar contenido digital, entender y aplicar los derechos de propiedad intelectual y las licencias de uso y entender aspectos de programación para resolver tareas. En la versión 3.0 se ha introducido también la importancia de las prácticas éticas y responsables en cuanto al uso de IA generativa para la creación de contenidos.
  4. Seguridad. Competencias asociadas: proteger los dispositivos y los datos; protección personal y de la identidad digital; proteger la salud y el bienestar evitando riesgos físicos y psicológicos asociados al uso de las tecnologías; y proteger el medio ambiente haciendo un uso sostenible de las tecnologías digitales, así como el derecho de desconexión.
  5. Resolución de problemas. Competencias asociadas: identificar y resolver problemas cuando se emplean dispositivos digitales; elegir las herramientas adecuadas a cada situación; emplear las tecnologías digitales de forma creativa; identificar las áreas individuales en las que es necesario aumentar la competencia digital; y aprovechar las oportunidades.

Más allá del DigComp, también hay otros marcos de referencia, aunque englobarlos todos aquí superaría nuestros objetivos. Pero si tenéis interés en explorarlos, podéis echar una ojeada a este estudio que investiga las dimensiones de la alfabetización digital en diferentes marcos de referencia.

Por su parte, para captar la complejidad de la aplicabilidad de los marcos competenciales en materia de capacitación digital, autoras como Heena Choudhary y Nidhi Bansal realizaron un interesante estudio en el año 2021 donde queda patente que estos estándares, al ser de talla única, no siempre resultan adecuados para atender la diversidad que impacta en las diferentes brechas digitales, siendo este un elemento especialmente relevante para la Educación social, y la dinamización social digital en particular. En este sentido, los espacios educativos no formales pueden convertirse en escenarios idóneos para construir prácticas educativas más abiertas y adaptables en función de los contextos y de las personas. Por ejemplo, en este otro estudio, se exploran estas posibilidades poniendo especial énfasis en las diferentes aportaciones provenientes de la alfabetización digital crítica.